domingo, 16 de agosto de 2026

Guanxi


Últimamente he estado leyendo sobre cultura china antes del viaje y me encontré con una palabra que no conocía: Guanxi.

El concepto tiene que ver con las relaciones, pero no exactamente con “tener contactos”. Tiene que ver con construir una red basada en la confianza, la reciprocidad y el vínculo a largo plazo. Entendedor el concepto me hizo ver que muchas relaciones de negocios, antes de firmar un contrato, primero se construye la confianza. Se conversa, se comparte una comida, se conoce a la persona, se observa cómo se comporta, qué valores tiene, cómo trata a los demás. El contrato llega después.

Me quedé pensando como en nuestras relaciones personales muchas veces hacemos exactamente lo contrario.

Confiamos primero.

                                          Y observamos después.

 

Yo he confiado muchas veces en las personas por lo que me dicen que son.

Por cómo se presentan.

Por lo que prometen.

Por lo que dicen sentir.

Por las cosas que tenemos en común.

Porque nos gusta la misma música, porque pensamos parecido sobre política, porque tenemos conversaciones interesantes, porque nos reímos de las mismas cosas, porque existe química, porque hay una conexión que parece especial.


Y sí, todo eso importa.

 

Pero cada vez pienso más que eso no necesariamente nos dice quién es una persona.

 

Podemos coincidir muchísimo con alguien y aun así no compartir los mismos principios.

Podemos tener una conexión extraordinaria y estar frente a una persona incapaz de cuidar aquello que le confiamos.

Podemos enamorarnos de la versión que alguien nos cuenta de sí mismo y descubrir, mucho después, que esa versión no era exactamente la realidad…

 

Creo que una de las cosas más dolorosas de crecer es aprender que las palabras de una persona y el carácter de una persona no son necesariamente lo mismo.

 

Y quizá por eso ahora me interesa tanto esta idea del guanxi.

Porque me hace pensar en la confianza de otra manera.

La confianza no debería ser solamente una sensación.

También debería ser una conclusión.

 

No basta con preguntarme:

¿Me gusta esta persona?

 

También necesito preguntarme:

¿Quién es esta persona cuando nadie la está mirando?

¿Cómo trata a quienes no necesita?

¿Qué hace cuando se equivoca?

¿Cumple lo que promete?

¿Cómo maneja el conflicto?

¿Qué hace cuando tiene poder?

¿Es capaz de reconocer que hizo daño?

¿Puede hacerse responsable de sus actos sin convertir siempre al otro en culpable?

¿Sus valores aparecen únicamente en sus discursos o también en sus decisiones?

¿Existe coherencia entre lo que dice querer y la manera en que vive?

 

Y, sobre todo:

¿Es una persona a la que realmente puedo confiarle algo valioso de mi vida?

Porque quizá ese sea el verdadero problema.

A veces confundimos compatibilidad con confiabilidad.

Y ahora entiendo (dolorosamente) que no son lo mismo.

 

Podemos ser muy compatibles con alguien que no sabe construir una relación sana.

Podemos sentirnos profundamente atraídos por alguien que no tiene la capacidad de sostener aquello que despierta en nosotros.

Podemos compartir valores políticos, gustos musicales, sentido del humor, libros, viajes, sexo, conversaciones interminables y aun así no compartir algo mucho más importante:

la manera de entender la responsabilidad que tenemos sobre el otro cuando decidimos entrar en su vida.

 

He tenido que aprender algunas de estas cosas de la manera menos elegante: a través de las decepciones.

Y las decepciones tienen una forma bastante cruel de enseñarnos.

Te obligan a revisar no solamente quién era el otro, sino también por qué decidiste creerle.

Qué señales ignoraste.

Qué cosas quisiste creer.

Qué partes de ti estaban tan deseosas de que algo fuera cierto que dejaste de observar si realmente lo era.

Quizá madurar también consiste en eso.

En dejar de preguntar únicamente “¿me gusta?” y comenzar a preguntar “¿puedo confiar?”.

En entender que el carácter no se demuestra en las grandes declaraciones, sino en cientos de pequeñas decisiones repetidas en el tiempo.

Y entonces aprendí Guanxi, algo que pensé que ya sabía:

no entregues un contrato de confianza a alguien que apenas has conocido!!!

 

No porque haya que vivir desconfiando de todo el mundo.

Al contrario.

Quizá la confianza más bonita sea precisamente aquella que no necesita ser ciega.

Porque ya vio.

Ya observó.

 

2026 me esta enseñando a no confiar porque alguien me convenció de que era digno de confianza, sino porque el tiempo y sus actos me lo demostraron.

 

Y qué distinto se siente cuando una finalmente aprende a distinguir entre ambas cosas.




domingo, 14 de diciembre de 2025

Dolor y Tregua



Yo no te pido que vuelvas Yo sé que estamos mejor así Pero a veces quisiera pedirte una tregua Salir a buscarte Volver a lo de antes Que nada es lo mismo sin ti Y si esto es cuestión de tiempo y hay que alеjarse y sanar Pido un alivio discreto para respirar Porquе aunque esté bien claro que no queremos hacernos mal Todavía te extraño y de vez en cuando no puedo más

domingo, 4 de mayo de 2025

Turista



 

 

Turista



Una foto bonita
Un atardecer hermoso
Una bailaíta
Tu cadenita de oro
Estuvimos tan cerquita
Mirándono a los ojo'
Dime si vistes la pena
De mi corazón roto

domingo, 27 de abril de 2025

Drexler suena de fondo...

 


Nos comimos delicioso. Sin prisas, sin tiempo y sin dudas.

Escuchamos los vinilos, una bailadita y un roncito. 

Andar desnudos por la casa. 

La lámpara de tu habitación. 

El sonido del ventilador . 




                                                   La intimidad es sublime pero una burbuja con tiempo de caducidad...



lunes, 25 de diciembre de 2023

viernes, 8 de octubre de 2021

Tentáculos

“El deseo es un vaso de infinita amargura, 
un pulpo de tentáculos insaciables, 
que al par que se cortan, 
renacen para nuestra tortura.” 
 (Renunciación - de Amado Nervo) 


La libertad amenazada, 
la respiración agitada, 
otro ataque de ansiedad, 
otra pena, 
otra lagrima, 
otra duda. 

Respirar como se pueda para no ahogarse. 
Otro tentáculo alcanzando mi cintura. 
Otra adherencia viscosa arrastrándome cada vez más profundo. 
 


Las criaturas a veces llaman la atención 
y ahí estaba el molusco brillando, 
ahí estaba 
el ojo pequeño y curioso observando(me). 

Me basto acércame un poco y sus ventosas empezaron a absorberme. 
Al inicio fue una envoltura tierna, 
como explorando con curiosidad. 
Luego los tentáculos se adhería a mi cuerpo con una violenta viscosidad de molusco. 

Cada “abrazo” me iba envolviendo, 
girando,
mareando, 
girando, 
inmovilizando,
succionando...

Y ahí estaba, 
envuelta entre tentáculos, 
siento apenas un par de espasmos exasperantes intentando dar alguna muestra de vida. 
Era inútil gritar mi desprecio en ese momento. 
Era inútil imponerme,
estaba demasiado débil para lograr liberarme...


martes, 28 de septiembre de 2021

FOSA

 


¿Cuántos cadáveres emocionales más se necesitan para satisfacer la sed de validación de una persona?